lunes , 12 octubre 2026
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Volcán Tacaná: El Coloso del Sur

El volcán Tacaná, conocido también como “El Coloso del Sur”, es un estratovolcán activo de tipo estromboliano que se alza hasta los 4,092 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndose en el octavo pico más alto de México y el segundo de Guatemala. Ubicado en la frontera natural entre ambos países, el volcán se encuentra entre el municipio de Cacahoatán, Chiapas, y el municipio de Sibinal, en el Departamento de San Marcos, Guatemala. Aunque rara vez se cubre de nieve, sus laderas albergan un denso bosque que enriquece su entorno natural.

Conformado por rocas de andesita con hiperstena y augita, el Tacaná se asienta sobre una base de rocas volcánicas del Terciario y rocas ígneas de composición granítico-diorítica. En su flanco oeste-suroeste se ubica una zona de fumarolas activas con temperaturas entre 82 y 94 °C, y más abajo, a alturas entre 1,500 y 2,100 metros, manantiales termales en la región de Agua Caliente alcanzan temperaturas de 40 a 55 °C.

La palabra “Tacaná” proviene del idioma Mam y significa “casa de fuego”, reflejando su naturaleza volcánica. Durante la época colonial, se le llamaba “volcán del Soconusco”, y actualmente es una de las principales atracciones turísticas de Chiapas debido a su riqueza geológica, siendo parte de un complejo volcánico que cuenta con más de 40,000 años de antigüedad y representa un punto de referencia geológico clave en la interacción de dos placas tectónicas.

La Reserva de la Biosfera del Volcán Tacaná, declarada en enero de 2003, abarca los municipios chiapanecos de Cacahoatán, Unión Juárez y Tapachula. Este espacio protegido tiene como propósito preservar el entorno natural y reducir el riesgo que representa este volcán activo para las comunidades cercanas. La zona cuenta con exuberante vegetación y es hogar de diversas especies de flora y fauna, lo que atrae a investigadores y turistas por igual.

El Tacaná ha registrado varias erupciones freáticas y actividad fumarólica a lo largo de los años, con eventos documentados en 1855, 1878, 1903, 1949-1951, 1986 y 2018. Estas erupciones han arrojado cenizas y gases que, en la última gran actividad de mayo de 1986, generaron un cráter de 3,600 metros de altura en el noroeste del volcán.

Este impresionante volcán no solo es un atractivo natural, sino también un recordatorio de la energía latente bajo su superficie, y es uno de los símbolos geológicos y turísticos más importantes del sur de México y Guatemala.